Una tienda en línea no es solo un proyecto, es una inversión a largo plazo.
Lo primero que piensas cuando tienes la intención de exponer al mundo tus productos o servicios es la complejidad técnica que podría tener el llevarlo a cabo. Y no es para menos: el canal online tiene particularidades que lo hacen especial frente a otros, y puedes elegir desde vender a través de una plataforma como Amazon o Mercado Libre hasta crear tu propia tienda.
Lo interesante es todo lo que aprendes durante el proceso, ya que no existen los atajos ni algo que mágicamente haga que, una vez que enciendas tu tienda, comiences a recibir pedidos. Esto no funciona así. Entonces, ¿cuál es el truco? No lo hay: todo viene impulsado por estrategias de marketing y construcción de marca. Por eso, antes de comenzar a vender en línea, lo más importante para mis clientes es la construcción de su marca: el cómo todas sus redes sociales, su página web y publicidad hablan el mismo lenguaje.
Una construcción de marca no es solamente tener tu logo y un eslogan; es crear todo un ecosistema visual que te permita alinear tu comunicación con el cliente. Y lo más terrible es que esto es solo una parte de lo que importa. A mí me gusta describir el éxito en línea como una suma de pequeños esfuerzos. Como cualquier cosa que se construye, lo más importante son los cimientos, y a veces lo que más cuesta, cuando ya existe una operación, es entender qué haces mal o, mejor dicho, qué puedes hacer mejor.
La necesidad de una tienda en línea va a depender de varias cosas:
- El objetivo: ¿Por qué quiero vender en línea? ¿Qué busco? Hoy por hoy, ¿dónde me buscan mis clientes?
- Mi marca: ¿Tengo bien claro lo que vendo, quién soy y qué ofrezco a mis clientes?
- Contenido: Lo más complejo de la venta en línea es el feeling del producto. ¿Cómo puedes transmitir algo intangible? Mientras más contenido tengas (fotos, descripciones, fichas, etc.), mejor; claro, siempre y cuando todo tenga un estándar de calidad y tanto el tono como lo visual tengan cohesión.
- Posventa: Este es un punto clave. Una vez que realizas una venta, ¿cómo acompañas al cliente? Aquí fidelizas y te distingues de tus competidores con un excelente servicio.
Estos son por mencionar algo general, pero hay muchos más puntos que suelen ser relevantes en el desarrollo y construcción de tu tienda en línea. Otro enigma interesante es: ¿por qué no vendo si ya tengo todo? Sin visitas no hay carritos, y sin carritos no hay ventas. Lo primero que debes hacer, una vez que tengas tu tienda con un contenido de valor, es comenzar con estrategias de pauta (publicidad pagada). Si todo ha salido bien hasta aquí, lo orgánico va a ayudar, pero tarda y no será suficiente para mantener tu tienda: sin pauta no hay gente mirando tu esfuerzo, así que es un punto del que no se salva nadie, ni las marcas más grandes.
Cuando comienzas con una estrategia pagada, necesitas tener un control total de tu operación, y aquí es donde está lo divertido, porque no todo te va a servir, y lo que te sirve hoy no garantiza que te sirva toda la vida. La manera de comprar evoluciona todos los días, y la forma en la que los clientes llegan a tu sitio también. Lo mejor es adaptarse y estar consciente de que esto es un día a día; tu competencia así lo está haciendo.
Estrategias de pricing, marketing, margen, pautas, Google Ads, Meta Ads, publicidad, todo eso agobia, ¿no? Tampoco tengo una fórmula mágica; sin embargo, la experiencia me permite ayudarte a tomar siempre mejores decisiones y, lo más importante, perder el miedo. Con toda la experiencia que tengo, te puedo garantizar que el paso que más cuesta es el primero.
Lo mejor de esta aventura es leer mensajes del tipo “tuve mi primera venta” o “voy a comenzar a invertir en publicidad”, porque esto habla de la confianza que he generado con mis clientes. La cercanía es para mí vital, e involucrarme en su operación, conocer su producto y sus procesos me permite crear soluciones de alto impacto.

